Hoy en la Cámara de Senadores pasó lo que todos vieron, y es importante explicarlo con claridad.

Había un orden del día aprobado. Minutos antes de llegar al punto correspondiente, Morena lo cambió a su conveniencia para callarnos y evitar que la oposición pudiera pronunciarse. Su obligación era darme la palabra y no lo hicieron.

Esa cobardía provocó lo que vino después. Que quede claro: la primera agresión física vino de Noroña. Él lanzó el primer empujón, y lo hizo por cobarde. Morena rompió el acuerdo de la Cámara y Noroña quedó exhibido en su bajeza.

Lo que pasó no es un hecho aislado ni un accidente: es parte de la estrategia de Morena para imponer silencio y control. Así actúan sus serviles, como Fernández Noroña, con gritos, trampas y violencia.

Pero conmigo se equivocan. Yo no me doblo, no me rajo y no me dejo. Han usado todo el aparato del Estado para perseguirme por alzar la voz y señalarlos.

¡SE EQUIVOCAN, YO NO ME DEJO!

Cuando Noroña cruzó la línea, sabía perfectamente lo que estaba provocando. Son muy machitos cuando tienen el poder.

Yo siempre voy a responder de frente, con carácter y sin miedo, para defender a México y darle el rumbo que merece.

Y que lo escuchen bien: el PRI no se va a quedar callado ni mucho menos de brazos cruzados. Vamos a salir a las calles, vamos a tomar a México con la fuerza de su gente para exigirle a este gobierno cínico y corrupto que detenga ya sus abusos. Vamos a demostrarle al poder que no pueden callar al PRI ni al pueblo de México.

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