
Entre gritos aislados y nervios evidentes, Manuel Huerta volvió a incomodar en Consejo de Morena Veracruz
Boca del Río, Ver.— La Primera Sesión Extraordinaria 2026 del Consejo Estatal de Morena dejó una postal política clara: un grupo reducido intentó convertir el encuentro en un acto de gritos contra el senador Manuel Huerta, pero no logró arrastrar al resto. La escena fue evidente: mientras algunos coreaban consignas, al menos la mitad de las y los asistentes no se sumó, permaneciendo en silencio o concentrados en la agenda formal.
El contraste fue contundente. Aun sin estar presente, Manuel Huerta volvió a ser el tema que incomoda, el nombre que provoca reacciones viscerales y rompe la narrativa de “unidad” que se buscaba proyectar. Lejos de pasar desapercibido, su ausencia terminó confirmando su peso político: siguen hablando de él porque no han podido sacarlo del centro del tablero.
La sesión contó con la presencia de la gobernadora de Veracruz y primera morenista del estado, Rocío Nahle; de Dorheny Cayetano, presidenta del Consejo Estatal; así como de integrantes del Comité Ejecutivo Estatal. También participaron Aaron Enríquez García, secretario nacional de Jóvenes, y Carlos Martínez, enlace estatal.
En los discursos se habló de organización, disciplina y futuro del movimiento. Sin embargo, los gritos aislados evidenciaron otra cosa: nerviosismo político. La insistencia de un sector por descalificar a Huerta contrastó con la actitud de la mayoría, que no respondió al intento de linchamiento verbal ni secundó la confrontación.
El mensaje que quedó no fue de fortaleza, sino de preocupación. Cuando un liderazgo ausente sigue siendo mencionado, señalado y atacado, no es por debilidad: es por temor. En Morena Veracruz, algunos siguen intentando cerrar filas, pero otros siguen atrapados hablando de quien dicen que ya no importa.
La jornada dejó una conclusión incómoda para sus detractores:
Manuel Huerta no estuvo, pero volvió a marcar la agenda.
Y eso, en política, dice más que cualquier consigna.