
“Tarifazo con chatarras de 9 a 12 pesos quieren subir sin permiso el pasaje, pasajeros denuncian golpe al bolsillo sin mejoras reales”.

Como balde de agua fría cayó a los usuarios del transporte público de la zona conurbada Veracruz- Boca del Río la inesperada noticia de que la tarifa del pasaje urbano aumentará de precio de 9 a 12 pesos el cual se aplicará a partir de este miércoles 28 de enero.
La propuesta de los transportistas de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río de aumentar la tarifa del pasaje urbano ha provocado críticas y comentarios negativos entre los usuarios del transporte público quienes se expresan a través de las redes sociales y todos coinciden en que es entendible que haya aumento pero a cambio ofrecen las mismas unidades destartaladas y viejas de hace más de 15 años pues no se ha renovado el parque vehicular.
Los más afectados son los padres de familia quienes en la mayoría de los casos tienen que trasladarse de su casa a la escuela en uno o dos camiones del transporte público, según la distancia. El gasto se incrementa si los padres llevan a sus hijos a la escuela.
El aumento de la tarifa del transporte público afecta la economía familiar de los veracruzanos y lo más lamentable es que este incremento de 12 pesos aplicará para todos los usuarios pues ya no habrá descuento para estudiantes ni personas de la tercera edad.
Los transportistas argumentan que desde hace aproximadamente 14 años no se aumentaba la tarifa del transporte público por lo que la situación para ellos era insostenible. Desafortunadamente el servicio no mejora pues son las mismas unidades de hace muchos años las que circulan por la zona conurbada Veracruz- Boca del Río.
Según transportistas agrupados en la Asociación de Transportistas del Estado de Veracruz (Astraver), la falta de actualización de tarifas durante más de 14 años ha colocado al sector en una situación financiera crítica, presionando a concesionarios a pedir un incremento para poder cubrir costos de combustible, refacciones, mantenimiento y salarios. Argumentan que sin un ajuste pronto, algunas rutas podrían desaparecer y la renovación de unidades se ve estancada.
Sin embargo, usuarios del transporte público han reaccionado con indignación y rechazo ante el ajuste, señalando que el incremento representa un golpe directo al bolsillo de las familias, especialmente en tiempos de alza generalizada de precios.

Pasajeros entrevistados señalan que muchos se enteraron del nuevo costo directamente en las unidades, sin previo aviso ni una comunicación clara por parte de las autoridades, lo cual ha generado confusión y molestia.
“Para la economía de nosotros como familia nos afecta; pasar de nueve a 12 pesos es mucho. Si ocupas dos camiones al día, son varios pesos más que debes destinar solo a transporte”, declaró una usuaria entrevistada tras abordar un camión urbano, reflejando la preocupación de quienes dependen del servicio para ir a trabajar o estudiar.
Además del impacto económico, los pasajeros han señalado deficiencias visibles en el servicio que agravan la frustración por el aumento de costo. Reclamos frecuentes incluyen unidades con condiciones deterioradas —como asientos dañados, ventanas que no funcionan o falta de ventilación adecuada— y la percepción de una pobre supervisión sobre la calidad del transporte “manejan como mariguanos o drogados, se pasan los altos y nadie dice nada”.
“Así como sube la tarifa, deberían obligar a mejorar los camiones; hay unidades que parecen chatarras sobre ruedas”, afirmó otro usuario.
El tema de los descuentos para estudiantes y adultos mayores ha sido otro punto álgido. En algunos casos, como el de Xalapa, la tarifa preferencial pasó de 6 a 7 pesos, lo que representa un incremento para estos sectores vulnerables. Aunque esa modificación fue justificada por autoridades estatales como un intento de mantener equilibrio entre la viabilidad económica del servicio y la protección social, muchos ciudadanos consideran insuficiente la medida si el transporte no ofrece mejores condiciones.
Grupos políticos locales también han expresado su postura: líderes como el dirigente estatal del PAN han señalado que el alza afecta “a todos por igual” y criticaron que un aumento en el salario mínimo se vea rápidamente absorbido por incrementos en servicios básicos como el transporte.
A la fecha, no existe información oficial definitiva sobre cómo se aplicará el nuevo esquema tarifario en Veracruz y Boca del Río, ni postura formal del gobierno del estado, ni qué mecanismos de supervisión se implementarán para garantizar mejoras reales en el servicio. La falta de transparencia y comunicación clara ha aumentado la percepción de que el ajuste responde más a intereses del sector transportista que a las necesidades de la población.
En síntesis: el aumento de la tarifa del pasaje urbano ha encendido un debate entre la necesidad de mantener operativa la red de transporte y la exigencia de los usuarios de contar con un servicio digno, seguro y moderno antes de asumir un costo más alto. La pregunta que muchos se hacen ahora es si el ajuste golpea de forma justa la economía de las familias o si simplemente se traduce en mayores costos sin beneficios tangibles para quienes viajan todos los días.
Desaparecen descuentos
Otro punto que ha generado enojo es que la nueva tarifa sería pareja para todos, sin descuento para estudiantes ni adultos mayores. Esto implicaría que sectores vulnerables, que antes pagaban menos, ahora desembolsen la tarifa completa, lo que muchos consideran injusto.
Realidad del servicio Usuarios señalan problemas frecuentes:
- Espacios reducidos entre asientos
- Ventanas que no abren o no cierran
- Goteras en temporada de lluvias
- Unidades deterioradas
- Falta de supervisión visible
Mientras tanto, las líneas climatizadas y autobuses más nuevos ya cobran hasta 15 pesos, lo que genera comparación directa entre calidad y costo.
Y mañana seguro los taxistas pegarán el grito en el cielo y también amenazaran con aumento a las corridas…