Fue una sicaria profesional la que dio muerte a Guillermo Pamuce Yep

Las autoridades que investigan el homicidio del exregidor de Jáltipan, Guillermo Pamuce Yep, tienen en su poder distintos videos en donde se mira a una mujer ejecutar al político, que también era en estos momentos coordinador del partido PAZ en la zona sur del estado.

Un partido de nueva creación, y que es obra del exdiputado Gonzalo Guízar Valladares, un político del sur de Veracruz, miembro de una familia muy representativa que, a lo largo de los años, ha tenido mucha notoriedad tanto en la política como en los escándalos, como ahora es el caso del Chino Yep.

Es una mujer, al parecer, con mediano entrenamiento en manejo de armas, misma que se desplaza en una motocicleta y que ya ha sido vista en otros eventos de violencia en Coatzacoalcos.

Al menos desde hace dos años es que se escucha hablar de una mujer sicaria que opera en Coatzacoalcos, dando muerte a presuntos enemigos de un grupo delictivo que pelea con otros en la zona, sobre todo el control de las plazas para el cobro de piso, pero su negocio fuerte es la venta de droga al menudeo.

La presencia de diversos elementos en la casa cateada durante la madrugada, y que era donde vivía el finado, también vienen a fortalecer la teoría de que el móvil de la ejecución sería por diversas disputas entre bandas dedicadas a la venta de droga al menudeo; en este caso, el pleito es por el mercado de los adictos a la cocaína.

Guillermo Pamuce Yep se movía en diversos círculos sociales y de poder, al alcance de un mercado de consumidores ávidos por meterse porquerías por el rostro y, sobre todo, con el poder adquisitivo suficiente para comprar producto.

De concretarse las líneas de investigación que se han ido fortaleciendo en las últimas horas con el desenlace de cada uno de los hechos que brindan alrededor de este caso, queda claro que el Chino Yep sería una suerte de dealer del “jet set” del sur de Veracruz, y por ese lado le vino su desgracia.

Hasta ahora se desconoce si El Chino Yep estaría operando para alguno de los grupos delictivos de la zona, pero al interior de la casa donde se dio el cateo, después de la ejecución, en Veleros, se encontraron etiquetas del material que distribuye el CJNG, así como muchos paquetes de bolsitas tipo ziploc, de tamaño y dimensiones de las empleadas por los mañosos para distribuir su producto.

No obstante, las bolsitas que encontraron ya listas para su distribución no contaban con sello o marca del cártel, por lo que esto se complica mucho más, pues tal pareciera que, si El Chino Yep andaba en cosas de esas, muy seguramente era en las filas del chapulineo, y no hay nada más que enoje en esta vida a los jefes de la delincuencia que un “chapulín” que les quite sus consumidores potenciales.

Por eso, cuando la prensa comentó anoche que se sabía que la autora material había sido una mujer, rápidamente salieron las versiones de que habría sido algo pasional.

Muy posiblemente es una línea que se exploró, pero la misma quedó descartada de inmediato ante los hallazgos en la vivienda; sí hubo una mujer, pero era una sicaria que llegó a cumplir una misión limpia y con nervios de acero, pues mire que ganarle el brinco al Chino Yep cuando este sí se encontraba listo para defenderse, al menos con dos armas y mucha más ventaja y capacidad de fuego que su agresora, eso al menos habla de que la operaria sí cazó a su víctima y le dio muerte en el momento adecuado y certero, incluso como si hubiera sido una ofrenda al altar a la Santa Muerte localizado dentro de la residencia de Chino Yep (casa a la que nos cuentan que tenía poco de vivir, pues estaba atravesando un proceso de separación de su anterior pareja sentimental).

En ese santuario a la Flaca se encontraron diversas manifestaciones de la deidad, y en variados colores. No podía faltar la muerte color negro, la de la protección; la dorada, de la abundancia, la roja, la del amor y también contaba con su muerte color blanco, la empleada por quienes buscan establecer una mayor conexión espiritual en este tipo de creencias.

Ante este contexto, se evidencia una muerte más que se suma al cúmulo de sangre que corre por venganzas entre bandas de la delincuencia organizada, y no un crimen con tintes políticos como se ha especulado por parte de la comentocracia, aunque es una línea que tampoco se debe dejar de explorar ante el brutal escenario que se vive en el sur veracruzano.

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