Con Luis Fernando Ruz Bravo me une amistad fraterna de muchos años. Siempre ha sido tan generoso como solidario.
Por eso, hoy en la partida de su compañera de vida María Rosa Barros Llorente, comparto su duelo como el mío propio. Su fuerza por vivir fue ejemplar.
Mi cariño y muy sinceras condolencias a sus queridos hijos Luis, Rodrigo y Juan Manuel Ruz Barros, y a sus hermanos, Raúl, Gilberto y Adriana Ruz Bravo.
Que esta queridísima familia encuentre en el cobijo de la fe, la fortaleza necesaria.
Descanse en paz.